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Así rueda el Espíritu de los moteros guayacos

Quienes se mueven en moto por las calles de Guayaquil saben lo que es superar estos desafíos:

Salir a camellar entre tráfico intenso

Semáforos, avenidas llenas, calles congestionadas y ese momento en el que toca tener paciencia, mantener la atención y encontrar el espacio para seguir. Pero hay algo que nunca cambia: el motero guayaco siempre llega a la meta.

Porque ellos saben que detrás de esos kilómetros hay trabajo, esfuerzo y metas que no pueden esperar.

Manejar bajo el solazo

El motero guayaco conoce su ciudad y sabe que el calor no es una razón para quedarse quieto. Por eso, toma agua, se protege del sol con prendas y toma los recaudos necesarios para que la pintura de su moto no se dañe (usa lonas para tapar su moto).

Luchar por tus metas día a día

Tal vez esta sea la parte más importante, cada jornada comienza con una meta diferente. Un día puede ser: llegar a tiempo al trabajo. Otro, completar las entregas. Otro, hacer esa vuelta que te acerca un poco más a lo que quieres conseguir.

Y aunque el camino no siempre sea fácil, el motero guayaco sigue, con ese Espíritu Tuko que forma su manera de rodar: con carácter, con movimiento y con esa energía que hace que la ciudad nunca se quede quieta.

¡Que viva Guayaquil y que nunca se detenga su Espíritu!